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El debate en América Latina no es entre derecha o izquierda, sino entre Populismo y República

La idea pertenece a Gloria Álvarez, politóloga y escritora guatemalteca. La autora señala que "el populismo ama tanto a los pobres que los multiplica".

Controversiales

populismo

Gloria Álvarez desarrolla esta tesis en múltiples ponencias, conferencias y videos. Además, profundiza sobre la ideas y acciones vinculas a gobiernos de izquierdas y derechas en América Latina y la disyuntiva entre Populismo y República en su libro "El engaño populista", escrito junto a Axel Kaiser.

el engaño

En el video "Populismo vs. República", que puedes encontrar en YouTube, Álvarez refiere a una idea que podríamos definir como "El manual del populista perfecto", en ella da cuenta del abc que llevan adelante los gobiernos que dicen defender los intereses del sector de la sociedad al que denominan el pueblo, frente al anti-pueblo.

Para los populistas, indica la autora, "el pueblo es un cúmulo de todas las virtudes de una sociedad: el pueblo es honrado, es desinteresado y el pueblo nunca se equivoca, siempre escoge el mejor líder. Con esta dicotomía el populista logra insertar odio en la sociedad y logra que una parte del pueblo se enamore de él, le perdone todos los robos, actos de corrupción, cambios de constitución, falta de justicia, porque supuestamente todo lo que el populista hace es en nombre del pueblo. Y cualquier cosa que vaya mal es culpa del anti-pueblo".

Grandes líderes populistas como Perón, Chávez, Kirchner o Getulio Vargas, coinciden en tomar un parte de la población y presentarla como el enemigo interno que, con el enemigo externo, convierten en lo que los populistas llaman anti-pueblo. 

Así, por un lado, se encuentra el pueblo y opuesto a él se halla el anti-pueblo. Valiéndose de esta dicotomía, en cada discurso el populista busca insertar el odio en la sociedad. Hacer que el pueblo odie al anti-pueblo, que puede adoptar formas diversas. Puede ser externo o interno: la oligarquía, los yanquis, los españoles conquistadores, los empresarios locales.

El control mediático para la propaganda política es una pieza fundamental en cualquier gobierno populista, según señala Gloria Álvarez, para el adoctrinamiento masivo. También el control sobre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

El programa populista se completa con la idea de satisfacer ciertas necesidades sociales y publicitarlas de tal manera que el líder es quien cura las injusticias en la sociedad. Así incrementan el gasto público, multiplican el empleo estatal, suben las dádivas, los subsidios y las bolsas de comida. 

El discurso se sostiene sobre la base de la gratuidad, pero ¿existe tal cosa? ¿Quién paga lo que es gratis para el pueblo? Pues nada más y nada menos que ese mismo pueblo al que los populistas dicen dar sin pedirles nada a cambio y mediante un discurso que enarbola la idea de justicia histórica y de redistribución de las riquezas.

Para financiar estas acciones, los gobiernos populistas recurren al aumento de impuestos, al incremento de la deuda pública y a la suba de la inflación. En síntesis, a todo lo que termina devorándose los mínimos ahorros de los pobres.  

Los populista, según Gloria Álvarez, incrementan el consumo pero des-incentivan la inversión y des-capitalizan al país. Lo cual conduce a una situación de estanflación, que es igual a decir estancamiento de la economía e inflación.

Aquí el nudo de la contradicción para la investigadora guatemalteca, que dispara con crudeza su idea medular: 

El populismo ama tanto a los pobres, que los multiplica.

Pues dicen defender los intereses del pueblo frente a enemigos internos y externos pero, "mientras en el resto del mundo, dos tercios de la población dejan de vivir en pobreza, en los países populistas, sin que haya guerra la pobreza sigue aumentando".

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